viernes, 12 de abril de 2013

" Las puestas del sol"

            Contemplar una puesta de sol, es una de las cosas que más me gustan. Me alegra sobremanera ver como se va perdiendo el sol en la lejanía de las montañas o en la imensidad del mar. Da la impresión de que es el sol quien se despide de la tierra, que es el quien se va a dormir. Más eso no es cierto, el sol sigue allí, en su mismo sitio, en un mismo lugar; es la tierra la que va girando alrededor suyo.
       No es del todo exacto decir que así es Dios. El permanece inmutable, mientras nosotros somos los que vamos girando, nos vamos moviendo alredor suyo. En eso consiste crecer en la fe, estar siempre en movimiento, no solo es aferrarse a ciertas costumbres y tradiciones, que por no renovarlas nos atan, nos empiden  caminar.
 
A disfrutar de las puestas de sol allí donde nos encontremos y agradecerle a Dios por ser el sol de nuestras vidas.  

jueves, 11 de abril de 2013

Cantando se alegra la vida

Un pueblo, un hombre que canta, es un pueblo, un hombre con alma,  con vida.  Por lo general el canto es la expresión de alegría, de gozo y regocijo. Sigamos cantándole a Dios, no importa si cantamos bien o mal, lo importante que Ël nos escuche.

miércoles, 10 de abril de 2013

        "Los pájaros nacieron para cantar"

No hay amancecer más hermoso que despertarse arrullado por las aves. Esa experiencia de vida es una de las más gratas de mi vida; sobre todo  en mis años de infancia que transcurrió en medio de abundante vegetación. Ya de adulto me he puesto a pensar ¿ Por qué es que las aves cantan con mayor alegría y fuerza durante el amanecer?. Para mis adentros me respondo que ellos son los juglares de Dios, que le cantan para agradecerle el nuevo día que está por empezar.

De este modo estas criaturas de Dios me enseñan que no hay mayor alegría que empezar el día que hablando con nuestro creador. Y hablar con Dios es gratis, no cuesta más que el tiempo y el  deseo de hacerlo.

Que aprendamos todos a ser los juglares de Dios, que le hablemos, le cantemos con alegría, especialmente  en cada Eucaristía que nos toca celebrar; pues ya lo decía San Agustín quien canta ora dos veces.