domingo, 9 de octubre de 2016


                                             
                                              "COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS"

sobre los cuatro mil metros sobre el nivel del mar en los andes peruanos, lo que se encuentra en abundancia es una hierba que los campesinos del lugar llaman ichu. Los tubérculos originarios de los andes, producen apenas en reducidas porciones, lo justo para no dejar morir de hambre a los pocos habitantes que van quedando despoblados por el desplazamiento que   se va dando del campo a la ciudad.  

Allí llegó a vivir Juana, el personaje central de nuestra pequeña historia que voy a relatar luego.

Ella, frisaba los 60 años y parecía de unos 75 cuando tomé contacto con ella. Sus manos callosas y partidas por el frío y el agua helada de los puquios(manantiales) que todas las mañanas iba a recoger en sus recipientes grises de aluminio, me las tendió amablemente sin reparo alguno cuando la saludé por vez primera.

Quien diría que Juana, nacida y envejecida en esas montañas frías y heladas, no tuviera un corazón acorde con las rocas y el agua  de los manantiales. Nació v pobre y se estaba muriendo pobre, pero con un corazón sorpresivamente rico en amor y ternura por los suyos y por cuantos tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino y en su vida.


En esa tarde lluviosa que me alojó en su casa y donde me quedé hasta el día siguiente en una de mis correrías misioneras; hubo tiempo más que suficiente para que me contara la  vida y milagros de su familia. 


La historia de su madre Lidia, ya fallecida para entonces; me explicaba de donde le brotaba esa sensibilidad y  ternura a flor de piel. Ella, Lidia había salvado de milagro de una peste bubónica que arrasó  con los habitantes de su comarca. Digo milagro, porque no es que se escondiera o huyera del lugar para escapar de la muerte; al contrario se quedó allí, ayudó lo que  pudo y cuando paso la peste y todo quedó en ruinas decidió  junto a su esposo, quedarse en la comarca para  sacarlo adelante con los pocos habitantes que sobrevivieron.


Dios, la vida, la naturaleza la habían dotado de y habilidades y cualidades que hicieron de ella un ángel para los suyos y los vecinos: sabía de la propiedad de las hierbas y con ellos curaba a los que se enfermaban, hacía de costurera, en una pequeña máquina de cocer de manila; los tejidos ni que decir, los hacía de maravilla; alguno de ellos, logró mostrarme Juana y quedé gratamente sorprendido por tanta belleza en los bordados. 


Era la única partera (comadrona) del lugar y desde  allí iba a cuantos vinieran a verle para ayudar alumbrar a las mujeres gestantes. Cómo por esas alturas no conocían el dinero y además no hacía falta, pues qué se podía comprar aunque se lo tuviera en abundancia. La gente le proveía de alimentos, huevos, quesos, alguna gallina o cuy(roedor) de vez en cuando. Así que en su casa jamás faltó que comer                    
    
Todo aquello que vivió Lidia, le fue entrando por los ojos, por las venas de su cuerpo a su hija Juana, la mayor de los siete hijos que tuvo y la única que se quedó a vivir en las montañas. 

  Decía eso  Juana: - mi madre, sin saber leer   y escribir me enseñó las lecciones más importantes, porque me enseñó con su  vida, que se podía ser feliz con pocas cosas si de verdad aprendemos a vivir para servir.   

Lidia ya no vivía físicamente  cuando pisé el suelo por donde anduvo; pero de  alguna manera en las actitudes y el modo de vivir de Juana su hija, allí ella estaba presente. Pues de eso se trata la vida, de trascender también en los valores, de sembrar, aunque sean cosas o acciones pequeñas, pues bien sembradas se siguen cosechando aunque ya no vivamos para ver  los frutos.              

domingo, 2 de octubre de 2016




                                                        RAYITO DE LUZ


Rayito de luz es la fe que Dios nos regala; la es fe un  presente  envuelto en muchas envolturas. Nos corresponde a nosotros los humanos, desenvolver el inmenso don que es creer en Dios. Eso es la fe, algo dinámico, algo vital, que está siempre movimiento. En la medida en que  hagamos  crecer nuestra fe, nuestro conocimiento, nuestra experiencia de Dios  será más grande y nos llevará al compromiso de anunciar  con nuestras obras y nuestras palabras lo que Dios  significa para cada uno de los creemos en él.  

Vayamos y demos conocer a Jesús;  y más en este mes de octubre, mes de las misiones. Dios y María, la primera discípula y misionera nos anime a ser misioneros auténticos como lo fue ella.      
















martes, 27 de septiembre de 2016


                                           "LA VIDA EN EL TIEMPO"   


La vida es el transcurrir de un día: el amanecer es el nacer a la vida; el medio día, la edad de la adultez. El atardecer,  el declive del día, es la vejez. La noche, la oscuridad: el silencio, la muerte.  

    
No hay edad, como no hay hora del día, que no  merezca vivirse. Todas las horas, son partes del día, como todas las edades  del ser humano son parte de la vida. No hay ni mejor ni peor hora, no hay ni mejor ni peor edad; porque todas las edades vividas con intensidad, saben dar sentido a la vida y dan respuesta a la pregunta: de  porqué el Señor nos llamo a la vida.    













lunes, 26 de septiembre de 2016







                                        "Cómo va pasando el tiempo ¿Verdad? "


El tiempo  pasa inexorablemente, nadie puede detenerlo. Y el tiempo es como un río caudaloso, que a su paso lleva palizada; arrasa con todo lo  que va llevando en su torrente. Y así como lleva, también va dejando humedales, árboles que van creciendo hasta convertirse luego en  bosques. 


Con el paso del tiempo,  diremos,   que se va llevando nuestra juventud, nuestra lucidez, sueños e ilusiones. Pero igual nos irá dejando: experiencia, sabiduría en fin tantas cosas aprendidas que son de mucho valor en la vida.


Aceptemos la vida como es: nacer, crecer, producir y morir.  Morir en algún sentido, porque si en nuestra existencia damos con la clave de la vida que es el amor; seguiremos vivos en lo que amamos y en quienes nos amaron.



            







sábado, 24 de septiembre de 2016




                                              "AL ATARDECER DE AQUEL DÍA........."


En  el atardecer de tu vida, viendo tus pasos cansinos, le pido al Dios que nos guía;  recordar con gran cariño, todo lo hermoso que me enseñaste a vivir. Quiero recordarte, viendo sobre tus hombros tu pequeña alforja llena de esperanzas e ilusiones en que tus retoños  crecerían bajo tu sombra,  sin perder ninguna hoja de tantas cosas buenas que nos supiste dar.


Jamás fuiste a la escuela, porque tu madre,  el soporte del hogar, murió cuando eras niño. De allí aprendiste que ninguno de tus hijos debería quedarse en las tinieblas de la ignorancia.  

La vida es eso, una antorcha cuyo aceite se va agotando, y se va extinguiendo la luz. Más la luz no se debe apagar mientras haya quien mantenga los deseos de seguir trasmitiendo los valores, principios y buenas costumbres que hemos recibido como herencia de seres tan especiales como suelen ser los padres.    
  
                Gracias querido papá........gracias 

sábado, 17 de septiembre de 2016




                                            "Criaturas todas alaben al Señor"


En el mes de la Biblia en el mundo cristiano, alabemos y bendigamos a Dios que nos  habla de mil una manera. Una manera de hacerlo  y la que nos alcanza  a todos los hombres de todas las razas y todas las religiones es a través del lenguaje  de su creación. Dios nos habla del modo más amoroso y tierno por medio de sus criaturas: El agua, el aire, la tierra,  el sol, la humanidad, los pájaros. En fin todo lo que nos rodea y alegra y nos ayuda a vivir. 


Al lenguaje de su creación, se suma el lenguaje de su Palabra. Bendito sea el Señor, que no para de hablarnos, de  venir a nuestro encuentro a través de sus gestos y signos de amor.


                    ¡ Feliz  mes de la Bibblia!


Vamos a celebrarlo difundiendo su Palabra, el mensaje de amor de parte de Dios hacia nosotros         


domingo, 11 de septiembre de 2016


                         Sobre las Parábolas de la Misericordia

                                     "La historia del corderito" 

Corrían los días del junio y llevaba apenas unos meses de sacerdote y como primer destino de trabajo fui destinado a una zona rural, que por ser tal,  era muy pobre; pero esa experiencia de misión era   la que yo quería realizar. La gente se dedicaba a una agricultura de supervivencia y a la crianza de unas cuantas vacas y ovejas; todo ello constituían no solo los activos sino también los pasivos de su  economía; pues para producir la tierra era más lo que invertían, que la rentabilidad que podían obtener y algo parecido ocurría con la crianza de sus animales.

Una de esas tantas tardes de visitas a las casas de los campesinos me tope con el cuadro triste y conmovedor  de una señora que lanzaba unos gritos desaforados de dolor. Aprisa fui a preguntarle que tenía. Resulta, que era la muela la que le dolía. 

Viendo la piara de ovejas frente a  la choza,(casa) atine a decirle:  Señora vaya a vender el carnero más grande que tiene ud. Y deje de llorar y ya no siga sufriendo de dolor....y otras cosas más alcance a decirle; palabras más de reproche, que de consuelo  y alivio las que proferí en esos momentos. 

Fue en esos instantes en que la señora, rompió a llorar más largo y tendido: - Cómo voy a vender ese corderito si es cómo un hijo para mi. Su madre murió a sólo un par de días de nacido y yo tuve que criarlo con biberón; y ahora usted viene a decirme que lo venda , sin saber la historia de ese corderito. 

Ya veré yo cómo voy a la posta médica a sacarme el diente.....pero no necesito que  usted  venga a decirme lo yo debo de hacer para dejar sentir mi dolor de muela, porque a decir verdad,  vender, deshacerme de mi corderito me duele más cualquier  dolor que pueda sentir en mi cuerpo, eso es arrancarme el corazón...terminó diciendo la señora. 

Esa escena y la historia de esa señora del corderito, me ha servido mucho para entender y comprender un poco la gran ternura de Dios para con nosotros, ese derroche de amor que siente por sus hijos. Dios es más amoroso, más dulce y tierno que esa humilde y pobre señora de la historia. 

Cuando de verdad nos dejamos amar por Dios, nos sentimos intensamente amados  por El, no hay palabras para describir y  explicar  ese sentimiento que se traduce luego en un estado de felicidad permanente.  

.....Si en algún momento se nos ocurre pensar  o hasta llegamos a sentir que nadie nos ama; vayamos a estas páginas del Evangelio de Lucas  15, 1-32. Y verás que hay un Dios que se la juega todo por ti, que viene a buscarte y al encontrarte sin reproche alguno te lleva sobre sus hombros a las verdes praderas de su amor y su ternura sin fin.