viernes, 20 de junio de 2014




                                           
                                          " Las  montañas, siempre las montañas"

Como en la vida, en lo humano siempre buscamos  el ascenso, aun de manera inconsciente, así también el alma, aspira a lo alto, porque nos hacemos la idea de que Dios está en lo alto.

Contemplar las montañas, me lleva  de inmediato a pensar  en Dios, que es alguien  que está siempre pendiente de mí,  que  guía  mis pasos, me acompaña, como las montañas acompañas desde lo alto la hermosura del paisaje.   
      





domingo, 8 de junio de 2014



                                     " Los  caminos........

Caminos serpenteantes de las montañas, así son los caminos  de nuestra vida. Jamás irán en línea recta y en una sola dirección. Ellos, los caminos, nuestra vida, tienes altibajos: subidas y bajadas.
Alguna vez incluso vamos a dar al precipicio; pero aún de allí podemos salir, si sabemos pedir ayuda y nos dejamos ayudar por los demás.  En la vida, ocurre como en una playa concurrida del mar, donde siempre habrá un salvavidas, dispuesto a sacarnos a la orilla.       

sábado, 7 de junio de 2014

                            " Desde las montañas"


Desde de las montañas, veo más cerca las estrellas, me siento más cerca del cielo; no porque el cielo pueda estar en algún lugar físico, sino por que las gentes que habitan las montañas, son cómo los árboles, que guardan fresco el aire, sin esmog, es decir, son gentes adultas con un corazón de niño. Eso es el cielo, sentir a Dios en la vida, aunque no podamos formular  las nociones ni los conceptos de su existencia; porque a Dios no se lo define, se lo siente, se lo vive. Y eso es gracias a la acción del Espíritu Santo, cuya fiesta la celebramos hoy en Pentecostés.   

domingo, 18 de mayo de 2014

                               " Los colores  del viento"

La pequeña brisa de la tarde no lograba dispersar los nubarrones  que cubrían  las crispadas montañas  de los andes; hasta que de forma inesperada un viento huracanado arrasó con todo atisbo de penumbra ,  dando paso a la maravillosa y extraordinaria puesta de sol  que en esa tarde pude contemplar.

La ayuda inesperada del viento, no sólo produjo que el paisaje cambiara de color, sino también  me permitió caer en cuenta que así como el sol estaba oculto por las nubes,  allí estaba el,  tratando de alumbrar la tierra. Algo similar pasa con Dios, pues  aunque nuestras propias nubes busquen ocultarlo; Dios, allí va caminando a nuestro lado. Son nuestras nubes( pecado) lo que no nos permite verlo, sentirlo tan cerca nuestro.    

jueves, 15 de mayo de 2014

 

                                  El sabor  del tiempo.

Cada vez  que veo  servido sobre la mesa un sabroso  choclo(maíz verde), recuerdo como si fuese hoy, las brazas y el fogón con el que asábamos el  choclo y nos  sabía a gloria bendita o manjar de los dioses.

Es  un hecho curioso, al menos así lo siento personalmente; cada vez que voy al campo y me sirven  un choclo, no sólo revivo alegres y felices   momentos de  mi niñez, sino también los sabores que entonces percibía. Entonces  me respondo a mi mismo  que hay sabores que perduran en el tiempo, o que los tiempos especiales tienen su propio sabor.    

                   

                        

lunes, 14 de abril de 2014

                                         " Al atardecer"

Hoy me topé con el rostro dulce de un niño. Eso fue por la noche; por la mañana fue la ancha sonrisa de un anciano la que llenó me  de alegría.  Sin pretenderlo ni buscarlo, puedo decir con toda certeza, que en este día que se va,  he podido  ver el rostro de Dios, presente en esos seres, que con su mirada y su ternura me hablaron de su existencia.

Dios es el que sale a nuestro encuentro, así lo ha hecho desde siempre. Somos nosotros los que jugamos a las escondidas con él; hasta que al fin puede dar con nosotros y no para hasta conseguirlo.  Mejor es que él  dé con nosotros al amanecer  de nuestra vida, para que nuestro atardecer sea apacible, lento, lleno de gozo como  las puestas del sol.    

domingo, 13 de abril de 2014

                     "Jesús ante la vida  y la muerte"

El Dios de la vida, nos envío a su propio Hijo Jesucristo, quien se manifestó como un gran defensor de la vida. Tanto amó la  vida que aún detestando la muerte, la asume con tal de defender nuestra propia vida. El Dios del amor, sufre el escarnio del odio y la violencia, para enseñarnos que a la muerte jamás se la combate con signos de muerte, sino con propuestas que generen vida, que defiendan la vida, que cuiden la vida.

Dios nos creo para ser felices a pesar de las dificultades que nos toquen vivir. La única manera de serlo y  hacerlo es aprendiendo amar a Dios y al prójimo como el nos ama.  Un corazón que ama, no alberga sentimientos negativos que le  hacen daño, en primer lugar a quien los siente y los consciente.

Eso es en  resumen de lo que vivimos en la Semana Santa: El amor sin medida de parte de Dios para con cada uno de nosotros. El compromiso nuestro es preguntarnos ¿ Cuánto voy avanzando en ese encuentro personal con él?.  y que viene a ser nuestra correspondencia a su bondad y su ternura.